martes, 31 de enero de 2012

Reírse de la vida

En días como estos en los que muchos no tienen ganas de nada ¿queda hueco para las sonrisas? Más del 85% de los habitantes de este, nuestro mundo, viven durante el día algún momento preocupados o inquietados por algo. Si nos paramos a pensar es mucha gente, demasiada. En ese 85%, también entra mucha gente que lo tiene todo, todo lo necesario para ser completamente felices, o eso creen.

Quizás muchos de nosotros pensamos, si yo fuera Bill Gates tuviera la segunda mayor fortuna del mundo, no me quejaría de nada, viviría completamente feliz, no tendría ese momento de preocupación que a diario poseen miles y miles de personas. Sin embargo esto no es así. Es cierto que el dinero es importante, pero no da la felicidad, solo la mejora o la facilita. Muchas personas viven día a día llena de problemas mucho más importantes, y siempre hay alguien que lo esta pasando mucho peor que nosotros.

Por todo ello, volvemos al principio. En días como estos en los que la gran mayoría de personas no tienen ganas de nada, ¿existe ese momento para las sonrisas? Pues sí, y si no existe hay que buscarlo. Dicen que la felicidad no viene por si sola, hay que buscarla. Ante esto no podemos quedarnos con los brazos cruzados esperando a que todo vaya mejor, y esto, se puede aplicar a cualquier tipo de problema o preocupación que nos atormente. Y es que reír es el antídoto ante cualquier problema. Aunque sea solo momentáneamente, olvidamos las preocupaciones cada vez que sonríes al escuchar a un amigo, oir una canción o recordar aquel magnifico momento.



La risa produce ciertas células que contraatacan contra los organismos del cáncer


Una sonrisa aumenta nuestra autoestima en cualquier situación


La risa reduce el estrés de nuestro cuerpo


Una sonrisa instintiva produce menos arrugas en nuestro rostro que una sonrisa forzada


La risa transporta el triple de oxigeno que una respiración normal


Una sonrisa muestra nuestra seguridad a los demás


La risa mueve más de 400 músculos



¿Sigues creyendo que no es necesario sonreír?



En la suela de mis zapatos

miércoles, 25 de enero de 2012

En un día de estos en que suelo pensar

Últimamente estoy un poco bipolar. Tan pronto estoy feliz, tan pronto estoy triste... A veces le doy poca importancia a las cosas, a veces pienso más de la cuenta... El caso es que si no escribo por aquí, es porque estoy en un momento de falta de inspiración. Tengo los pensamientos liados, espero que se desenreden rápido.


miércoles, 18 de enero de 2012

Miradas de admiración


Hoy ha sido uno de esos días en los que te fijas en las cosas pequeñas. Esos detalles que un día normal no sueles ver, ni siquiera les haces caso. Vives la vida rápido, pensando en tus cosas, en donde tienes que ir, lo que tienes que hacer, y no caes en esas pequeñas cosas que hacen de este mundo algo grande.
Cada día, cruzamos nuestros pasos con los de más de un centenar de personas. Personas desconocidas, altas, bajitas, con prisa, alegres, angustiados... Gente que escucha música, gente que ojea el periódico, gente que no para de hablar por el móvil, gente que juguetea con su pelo... Pero normalmente no vemos más allá de ello, no nos fijamos en nada más salvo en si el chico tan mono que se acaba de sentar detrás tuya en el autobús baja en tu misma parada.
Sin embargo, hay veces que te cruzas con alguien que no puedes evitar mirar. Intentas disimularlo, pero tus ojos van detrás de esa persona, siguen su camino a pesar de no ser el mismo que el tuyo. Y no, no me estoy refiriendo a ese chico del autobús, ni al graciosillo de turno que va dando la nota, me refiero a algo mucho más especial.
Hoy, al ser uno de esos días en que mis ojos se fijan en los detalles, me he dado cuenta de la cantidad de gente que no puede hacerlo, que no puede ver a todas aquellas personas con las que se cruzan, pero que aún así, cruzan conmigo sin ninguna aparente dificultad. Cada día miles de personas invidentes salen de su casa y se lanzan por si solos a la aventura de las calles, los comercios, las estaciones de tren... con la única ayuda de su bastón o su perro guía. A pesar de la oscuridad de su mundo, son capaces de entrar en el supermercado del barrio y encontrar la panadería, o de montarse en el Metro, bajarse en su parada y salir de la estación a pesar de los laberintos que tienen estas por pasillos. Y es que, aunque no lo creamos son muchas las personas que no pueden ver, y quizás no este todo tan bien pensado para ellos.  Aun así, todas estas personas poseen una inteligencia y unos sentidos tan desarrollados que es realmente admirable, y que no puedo evitar quedarme con la boca abierta cuando los veo hacer su vida como si no tuvieran esa venda que les impide ver nuestro mundo. Realmente es increíble.
Por todo lo anterior, creo que es muy importante facilitar a estas personas su día a día, cada paso que dan. Menos escaleras, sitios más amplios, esquinas menos peligrosas, pero sobre todo, mucho más cuidado por parte de todos los que si tenemos la suerte de poder verlos. Muchas veces vamos con tanta prisa y sin cuidado, inmersos en nuestras cosas, nuestros problemas, que podemos hacerles daño. Hay que tenerlos en cuenta, ellos no tienen una de las cosas más importante para valerse por si mismos. A veces, he podido contemplar situaciones realmente vergonzosas, que no merecen la pena ni contar.
Pero lo que si me apetecía contar es todo esto. Todas esas personas que no pueden ver, merecen RESPETO en mayúsculas. No porque los infravalore, ya que son personas con un cerebro super desarrollado y una sensibilidad increíble, si no porque no debemos convertirnos en otra dificultosa escalera que les cueste subir, ni otra dichosa esquina donde hacerles perder la linea de su camino. Todo lo contrario, debemos ser ese espacio libre, sin peligros que pueden recorrer sin problemas.





"En la suela de mis zapatos"

lunes, 16 de enero de 2012

La extraña pareja

Nunca aprendo a no empezar las cosas que no prometo continuar. Pues con esto me ocurre lo mismo. Si, para los que no me conocéis de las 24 horas del día tengo libres 10. De estas intento emplear entre 6 o 7 en dormir (dicen que es bueno para salud, tendré que hacerlo) y las otras 3 son las que tengo para tener vida social y llevar a cabo el resto de cosas. Por ello no prometí constancia en "La suela de mis zapatos", y mira que tengo mil cosas que decir/contar. No lo prometo, pero si procuraré tener esto más al día, ya no solo por el hecho de actualizar, si no porque cuando lo hago es como que siento una descarga de peso de mi interior (difícil de explicar)

Hoy quiero hablaros de una obra de teatro. No os podéis perder "La extraña pareja" de Neil Simmon en el Teatro Reina Victoria de Madrid. Es una comedia con la que las risas están aseguradas desde que te sientas en la butaca, muy recomendable. La historia gira entorno a dos divorciados, Felix y Oscar que comienzan a compartir piso tras el fracaso de sus respectivos matrimonios. Y es aquí donde comienzan los problemas cuando metemos bajo el mismo techo a un obsesionado de la limpieza y el orden, y a un dejado soltero cuyo deporte es hacer el vago.



Todo el elenco de actores (Alfredo Alba, Celine Tyll, Jorge Cabrera, Marta Rubio y Javier Losán) así como los dos protagonistas (Juanjo Cucalón y Raúl Cimas) son muy buenos y te harán pasar una tarde entretenida con esta comedia para todos los públicos. Además el precio de las entradas es muy asequible, ya que puedes disfrutar de esta comedia desde 12 euros. No tienes excusa para perdértela.

Recuerda, La extraña pareja en el Teatro Reina Victoria de Madrid
(Metro Sevilla, a pocos metros de la Puerta del Sol)



"En la suela de mis zapatos"

miércoles, 11 de enero de 2012

El principio

Pues sí, quizás era lo único que me faltaba, pero emprendo nueva faceta bloguera. Habrá sido el nuevo año, los propósitos de mejorar y crecer o quizás simplemente el irremediable impulso de tener que decir/comentar/expresar lo que se me pasa por la cabeza. Decidida, aunque no comprometida, confío en crear un espacio donde disfrutar y recibir las sensaciones que rondan por mi mente.
¿Porque "En la suela de mis zapatos" ? Por mi vida, mi sentimiento, mis irrefrenables ganas de pisar las tablas. Toda mi aun corta historia dedicada a la danza, como manera de expresar mis estados de ánimo, en un intento de crear belleza con aquello que llaman arte. Y como no, era el nombre perfecto, la manera de unir mis dos pasiones dándole mi toque más personal. Si hablara la suela de mis zapatos, podrían contar cada vez que fueron testigos de una alegría, una superación, una caída, una lágrima... De cuantos lugares han visitado, en cuantos rincones han estado guardados y de cuantas grandes personas han conocido. Por ello, también será ahora la voz de este nuevo proyecto, porque donde estoy, están y estarán siempre.


"En la suela de mis zapatos"