Los problemas reales
La Corona española está viviendo uno de sus peores momentos, de eso no cabe ninguna duda. Al monarca y al resto de la familia real se le acumulan los problemas y no gozan de gran apoyo por parte de sus súbditos para hacerlos frente. El desgaste de la institución es un hecho, y que una gran parte de españoles se encuentran en total oposición a ella es otro. Y es que este último año no ha sido un camino de rosas para la Corona. Yerno y suegro batallan ante el caso de corrupción que envuelve al duque de Palma, Iñaki Urdangarín; la infanta Cristina se encuentra en una encrucijada de la que no sale favorecida y el Rey de España, don Juan Carlos, levanta la polémica tras su caza de elefantes en Bostwana. Sin embargo, y a pesar de la ensayada imagen de la Casa Real consciente, legal y arrepentida de sus errores, el pueblo no perdona.La abdicación del Rey en su hijo, el fin de la monarquía y toda clase de argumentos en contra, inundan la opinión pública de nuestros días.
Descontento general de una ciudadanía a la que la monarquía le vino impuesta como signo de democracia, y que nunca ha tenido la oportunidad de decir si la quería o no. Quizás jamás se plantearía una consulta de este tipo por la evidente gran masa que, no solo vive una de las peores crisis económicas de la historia del país, si no que además ve como sus representantes reales se van de compras al extranjero o navegan por las playas de Palma sin preocupaciones. En este 2013 que recién estrenamos, ha llegado el momento de hacer autocrítica y comenzar a cerrar los frentes abiertos. La monarquía necesita una limpieza a fondo y un buen equipo de relaciones públicas y comunicación que devuelvan a los ciudadanos la confianza que sin más remedio han perdido.
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